Lo que nunca me atreví a contar de mi vida en África

Por primera vez Carlos, edita un libro sobre su historia, tiene textos sobre astronomía y astrofísica y algún otro, pero éste es muy íntimo y descubrirá ante muchos una personalidad oculta de un vecino de nuestra ciudad del cual poco sabíamos hasta la presentación de este libro de narrativa que hoy encontramos en las librerías de la región.

Editado por DUNKEN, corregido por el propio Fernández Aagaard e impreso en Buenos Aires en Marzo de este año, la artística de tapa muestra un mapa de África cruzado por dos potentes armas de fuego semiautomáticas que preludia un contenido para adultos.

Un extracto de su perfil en linkedIn, reza  sobre el autor: “Desde mi más tierna infancia estuve interesado en la investigación científica., Una monografía sobre el ADN (en el año 1962), a mis doce años me permitió ganar una beca de estudios para iniciarme en la carrera docente. Cultivar bacterias y enfermar a toda la familia, a los 13. A los 14 calculé y construí mi propia estación de radioaficionado. A los 15 mi colección de mineralogía superaba los 150 minerales, a los 16 sacaba y revelaba fotos profesionalmente. A los 17 construí mi primer acelerador de partículas. A los 19 utilizaba técnicas criogénicas para lograr comunicaciones en VHF por rebote lunar. A los 20, luego de trabajar en el desguace de un portaaviones, compré allí unos ojos de buey que me permitieron pulir y platear el espejo de mi primer telescopio reflector. Al año siguiente utilizaba el telescopio en infrarrojo como emisor-receptor radial a varios kilómetros de distancia. Tras una vida bastante poco sedentaria, ahora, a mis 65 años, deseo instalar un observatorio astronómico-geomagnético y sismológico en la Polinesia”. “Una vida sin proyectos no es una vida, ese es mi lema”

El maestro funense cuenta en este ejemplar momentos cruciales de su vida en el cuál hizo algunas acciones que sintió la necesidad de compartir, tres años en un resumen de momentos muy intensos vividos en el Continente Africano.

Fernández Aagaard ha sido un turista obligado, debido a distintos trabajos y tareas que lo asentaron en distintas ciudades y lo involucraron en situaciones que motivaron acciones de las cuales se siente orgulloso y otras que preferiría no haber protagonizado.

“De todo eso, y en primera persona doy testimonio de mi vida durante los años que permanecí en África, desde mi embarque en un Buque Factoría, rumbo a Mauritania, la instalación de mi taller, mi primer casa en Nuadibú, el Calypso, mis años de docencia, una estadía con incidentes; robo, ataque y huida; distintas ciudades en el camino, viaje con incidentes. Nigeria. Un enfrentamiento con piratas (de verdad), usando sus propios métodos; tratar con falsificadores de dinero, con traficantes de Armas;  tirar al agua a alguien desde un barco, naufragar, robar un barco, drogar a un centinela , arponear a un delfín, Takoradi y mi permanencia durante el golpe de estado, Abidjan, en Costa de Marfil. La Pesca y el regreso. Muchos más hechos terribles de sorprendente incidencia son los que componen mi relato”, dice el escritor

Todo este material sorprenderá a muchos conocidos y no del autor, que recorrerán estos textos con avidez al internarse en el libro por el seguimiento del relato que podría ser realmente el guión cinematográfico de una película de acción que también podría culminar en el romanticismo de la incógnita  de una posible paternidad. Pero este no sería indudablemente el hilo argumental principal, sino el posible juzgamiento sobre la culpabilidad o del grado de inocencia del protagonista. En pocos días más el autor hará la presentación formal de este libro que no tiene fotos, por eso nosotros te dejamos, fotos testigos de estas aventuras.

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